Tras las huellas del Dakar 2005

Fechas
Puente de mayo 2005
Lugar
Marruecos y Mauritania
El pasado Puente de mayo de 2005 hicimos las etapas de Marruecos que había hecho el Rally del Dakar sólo unos meses antes, bajando hasta Smara. Como enlace hicimos además un par de etapas muy bonitas: el paso del Atlas hacia Tiznit (desde Marrakech), y la subida desde Tan Tan por Playa Blanca.
En esta ocasión nos acompañaron en la expedición:
No te pierdas la crónica que nos ha mandado un participante: Rafa
Crónica y fotos: Rafael García-Casal Anderten (participante)

Después de meses de espera, en puente de mayo estaba cerca. La acertada idea de efectuar las mismas etapas del Dakar en Marruecos era muy tentadora y llamativa.
El ritual de preparar el coche durante los fines de semana precedentes acercaba lentamente la fecha, aumentando proporcionalmente las ganas de comenzar el viaje. En este viaje seríamos 10 coches, todos unidos por la pasión de descubrir Marruecos y de vivir una experiencia diferente e inolvidable.
Salimos el sábado al alba, rumbo a Algeciras, donde Eduardo y Rafael efectuaron una etapa contra reloj de unos 200km desde Puerto Real para poder llegar a tiempo para embarcar en el Ferry. ¡Por los pelos!
Una vez embarcados, descubrimos la ventaja de pasar la aduana en el mismo barco, dejando únicamente pendiente la importación del vehículo, siendo éste proceso una experiencia peculiarmente instructiva de la administración marroquí.
Pasamos nuestra primera noche en Tánger, donde pudimos conocer a los demás participantes y comentar algunas etapas del viaje con Fede y Alberto.
CRÓNICA — Etapa 1: Tánger – Marrakech
El Domingo por la mañana amaneció brumoso, pero esto no era impedimento para los lugareños para demostrar la tremenda afición por el Fútbol. Numerosos equipos espontáneos se encontraban compitiendo en un descampado delante del hotel.
Una vez cargados los coches, nos pusimos en marcha camino a Casablanca por autopista de peaje, pasando Larache , Kenitra y Rabat.
Nos sorprendió lo barato del importe, especialmente al compararlo con lo que nos cobran en casa, así como la cantidad de policía equipados con radares fijos sin camufar.
Pusimos rumbo a Rabat, donde comenzaba el primer punto del Road Book Oficial del Dakar para hacer la primera etapa de clasificación. Almorzamos en unos pinares, para acto seguido efectuar la primera ruta de unos 120 km de pistas entre montañas. En éste día se abrió el concurso de ¿haber quién tiene más pinchazos?, siendo Eduardo y Rafa los primeros en inaugurar el concurso.

Una vez retomado el asfalto, nos dirigimos hacia el sur por carreteras nacionales dirección Marrakech, especialmente conocida por su tráfico caótico, la libre interpretación de las señales de tráfico y por su plaza en la medina. Después de 546 Km llegamos al Hotel Atlas, donde comentamos las mejores jugadas del día.

CRÓNICA — Etapa 2: Marrakech – Tiznit
EPartimos de Marrakech con las ganas de volver otra vez y poder descubrir la medina y su famosa plaza, conocida como el mayor restaurante al aire libre de todo Marruecos por la cantidad y variedad de puestos de comida que en ella existen.El objetivo del día era cruzar el Alto Atlas y llegar hasta Tiznit. Tras almorzar y repostar los vehículos, emprendimos la marcha hacia Chichaoua. Nos sorprendimos al cruzar el pueblo de Imi-n-Tanoute con el gran mercado de abastos semanal. La mezcla de música, olores de especias, comida y del caos del ambiente nos invitaban a efectuar una parada para investigar las costumbres locales…. Tardamos casi una hora en encontrar la entrada de la pista debido a que la habían asfaltado. Es increíble el empeño que ponen en las obras públicas de un año para otro. La pista se caracterizaba por tener la tierra de un color rojizo intenso, debido al alto contenido de hierro. No paramos de subir hasta alcanzar los 3000 m de altura. Juan Carlos y Maite comenzaban su imparable carrera de pinchazos, ocasión que el resto del equipo aprovechó para repartir regalos y hacernos unas fotos con a los niños de la aldea.

Al mediodía el “Lorenzo “ comenzó a apretar en serio, llegando a marcar los ¡46 grados!
Encontrar un sitio con sombra para comer se convirtió en una odisea.
Seguimos ascendiendo por una pista que en algunas zonas se convirtieron en una auténtica trialera. ¿Cómo echaba de menos el Land Rover!
Las vistas del descenso eran tan espectaculares que daban la impresión de estar dentro de un avión

Una vez descendido el Atlas, literalmente navegamos sobre los waypoints del GPS para encontrar la carretera hacia Agadir. Al anochecer, llegamos a Tiznit, ciudad famosa por su artesanía en plata. Algunos, tuvimos la ocasión de visitar la pequeña medina y practicar el arte del regateo antes de cenar.

CRÓNICA — Etapas 3 y 4: Tiznit – Smara – Tan Tan
Este era el día que todos estábamos esperando y razón principal de la concentración. 700 km de desierto a completar en 2 días, llegando a cruzar la frontera marroquí y adentrándonos unos 150 km en el Sahara. Llegamos a estar por debajo del Aaiun. La gasolina sin plomo empezaba a escasear en la gasolineras, por lo que era primordial llenar los Jerrys y de abastecernos de alimentos y agua para estar 2 días por el desierto, también fue prioridad reparar el neumático antes de abandonar el asfalto.

Dejamos el GPS como apoyo suplementario para el caso de perdernos y tener necesidad de ubicarnos en el mapa. Aprendimos a navegar empleando el rutómetro oficial de la prueba. Como novatos, nos costó interpretar los símbolos y siempre nos parecía estar siguiendo correctamente las indicaciones……en el desierto todos los caminos se parecen…… Comprendimos a base de práctica la diferencia entre un Oued dibujado en forma redonda de uno rectangular. Después de varios saltos y botes, creíamos tener dominados los Oued.La ruta del Dakar se supone estar balizada con unos pequeños montículos de piedras pintadas en blanco.

Casi todos nos imaginábamos el Sahara lleno de dunas, la realidad es otra, jamás he visto tantas piedras juntas! Por el tamaño de algunas de ellas, pensábamos ¿no iremos a pasar por aquí?. Dicho y hecho…, justo cuando alguna tocaba los bajos del Montero con un estruendo tremendo… Nos quedábamos mirando el testigo de presión de aceite….. ¡Todo bien, seguimos!De vez en cuando, nos tropezábamos con restos testimoniales de los participantes del Dakar….una rueda de camión abandonada, restos de tubos de escape, silenciosos, algún amortiguador, etc. Lo que nos recordaba la dureza de la prueba impuesta sobre la mecánica y sobre los pilotos. Los participantes del Dakar tenían un máximo de 11 horas para completarla. Nosotros tardamos 2 días y apenas llegábamos a mantener una media de 24 km/h. Conforme se conduce la ruta, nos vienen preguntas de sobre la resistencia y la dureza de la prueba. Nosotros llegamos a partir el silencioso del Montero. Uno no llega a comprender como pueden estar semanas siguiendo éste ritmo a diario.

Pasando cerca de Goulmine, nos adentraríamos bordeando el Anti-Atlas a unos 2000 metros de altitud para adentrarnos entre valles, pisando lo que en el GPS parecía como un gran río. Es increíble poder observar la capacidad destructora que tiene un torrente de agua sobre el mar de rocas en los que estábamos conduciendo. En algunas pistas, el firme se refuerza con cemento para evitar que se lo lleve la riada.
Juan Carlos y Maite seguían su carrera imparable por llevarse la medalla de “oro” en pinchazos. Algunos abrimos una porra para ver quién acertaba…
Otra anécdota sorprendente del día fue descubrir la ausencia de insectos hasta la puesta de sol. ¡Hace tanto calor que se esconden hasta los mosquitos! Estos únicamente salían de noche, invadiendo cualquier punto luminoso y demostrándonos una variedad que ni Darwin podía imaginarse. Los había de todos los colores y tamaños.
Todos admirábamos a Julio y a Mar por su estoicidad en resistir el calor del desierto dentro de su Frontera sin Aire Acondicionado. ¿Será por que son de Alicante?

También descubrimos una nueva formación: El CHOTT , un lago seco y tan plano que parecía una pista de aterrizaje de 10 km de longitud. Después de tanta piedra se agradecía encontrar una recta enorme donde sacar la carbonilla al coche.
Con tanta piedra suelta nos costó encontrar un sitio para acampar, al final nos decidimos montar el campamento sobre el lecho arenoso de un Oued donde descubrimos al los auténticos “MacGuiver ” del grupo.
Cada vez que necesitabas algo, Sofía y Luis lo tenían en el maletero del Toyota. Una cocina a gas, un tornillo, un compresor, una llave especial, cintas de fontanero, abrazaderas, café capuchino calentito….hasta tabaco! . Era sorprendente lo que uno podía encontrar en el Toyota, aquello parecía un bazar. Por mi parte he tomado notas para el próximo viaje…..
Después de una cena, muchos chistes y risas, fuimos cayendo dormidos poco a poco en el saco”

Una vez desmontado el campamento, emprendimos camino a SMARA. Esta parte de la ruta era menos pedregosa, cosa que se agradecía considerablemente aunque fuese algo más polvorienta. Al mediodía y debido a una corrección del Road-Book donde aparecía un molino, perdimos la pista de la ruta en una zona de dunas, ocasión que fue aprovechada para practicar algo de conducción sobre unas dunas.
A la hora del almuerzo a unos 82 Km de Smara, llegamos a un CHOTT , que se extendería por unos 40 km donde volvimos a sacarle la carbonilla acumulada….

Smara nos sorprendió por ser una ciudad meramente militar, con una gran avenida, donde se podían ver todo tipo de comercios, desde un dentista junto a un taller mecánico hasta bazares donde se vendían móviles de última generación, curiosamente más baratos que en España.
Después de tomar el tradicional un té a la menta, emprendimos el camino hacia Tan Tan con únicamente 1 Jerrycan de Gasolina sin plomo y con el Jimmy en reserva. Decidimos poner la gasolina al Montero y acabamos la jornada con una puesta de sol espectacular y remolcando el Jimmy con una eslinga durante los ultimos 90 km.

CRÓNICA — Etapa 5: Tan Tan – Tan Tan
El día comenzó nublado aunque se despejó por la tarde. El objetivo del día era recorrer los acantilados hasta llegar a la desembocadura del Oued Draa, el más extenso de Marruecos y comer en TanTam. La tarde quedaba libre para visitar el pueblo.
Emprendimos la marcha camino de los acantilados, los cuales estaban a considerable altura sobre el nivel del mar.
Después de disfrutar la hospitalidad de los pescadores y de tomar el reglamentario “Te a la menta”, nos dirigimos hacia la desembocadura del Draa pero un control militar nos impide proseguir. Tras la comprobaciones habituales, el militar de guardia nos explica la recalificación del camino como como zona militar prohibida a civiles y menos a extranjeros.
Procedemos a tomar rumbo a Tan Tam donde nos llegan noticias de haberse organizado en una terraza una comida típica llamada Tajin, nombre que recibe por el recipiente de barro en el que se cocina un estofado de verduras y cordero aderezado con numerosas especias.
Como los camareros tenían un concepto “curioso” sobre la duración de los 5 minutos, y siguiendo el dicho popular de “Prisa mata a Hombre” la comida se alargó por más de 3 horas.
Entre plato y plato, pudimos observar la llamativa mezcla de tradiciones árabes con la influencia occidental, tales como ver a un hombre vestido con la tradicional chilaba marrón, camiseta del Barça y deportivas; o una mujer portando el velo reglamentario y enfundada en unos tejanos ajustados.

Para hacer la digestión decidimos dar una vuelta por la zona comercial del pueblo. Quizás la tienda que más nos llamó la atención fue una Huevería donde se podían ver las gallinas poniendo los huevos. Esto es optimización logística: integración vertical del productor con el cliente. En un tenderete, encontramos un vendedor de cacahuetes con una curiosa máquina para pelarlos…
Una calle se especializaba en reparaciones del automóvil: torneros, mecánicos generales, electricistas, soldadores, chapistas, todos ellos con una creatividad tal, que prácticamente no hay avería mecánica que no sepan arreglar. Lo más original es que las reparaciones también son susceptibles al regateo y al proceso de negociación habitual en cualquier transacción comercial. No existen facturas y el precio se negocia sobre el capó del coche. ¿En qué taller europeo el mecánico te invitaría a Te a la Menta cuando negocias la “dolorosa”?
Al salir de Tan Tan nos encontramos con inmensas estatuas blancas de dromeradios, que simbolizan la entrada al desierto, donde coincidimos con Igor, un simpático periodista ruso de casi 2 metros de altura que presume de haber cumplido 200,000 km en su moto por el desierto.

Entramos en una zona de pequeñas dunas, donde Jaime y Mar con su Jimmy aprendieron la manera más rápida de quedarse atacado en una duna.
No nos arrepentimos de ir a la desembocadura del Draa, donde disfrutamos como niños conduciendo sobre la playa, quedándonos atascados en la arena y siendo testigos de un atardecer espectacular.

CRÓNICA — Etapa 6: Tan Tan – Essaouira
La etapa del día era bastante larga y prometedora, con unos 427km por recorrer y con escenarios en constante cambio. Nos pusimos en marcha sobre las 5:30 de la mañana para aprovechar el día. Comenzamos bordeando los acantilados del Cap Draa , pasando por asentamientos de pesadores para descender al nivel del mar para continuar unos 40 km por la playa. Después pasaríamos un campo de tiro militar, una antigua fortaleza, visitaríamos el resto de un carguero encallado, llegando a Essaouira al atardecer.
Emprendimos camino en dirección a los acantilados, los cuales estaban a considerable altura sobre el nivel del mar. Divisamos pequeñas aldeas de pescadores esparcidas a libre albedrío. Estos se especializan exclusivamente en coger percebes, los cuales se conservan en grandes bidones de plástico hasta que son trasladados al mercado un par de veces por semana. Es asombroso ver como descienden por los acantilados de más de 70 metros empleando únicamente una vieja cuerda y cómo se meten entre los arrecifes, esquivando el azote de las olas. ¡Nada de prevención de riesgos laborales!
Mentalmente, me pregunto ¿A quién se le ocurrió la idea de explorar éstos acantilados por primera vez? ¿Qué cara pondría ese primer pescador al intentar comerse un percebe?

La realidad es que debe ser rentable debido a la cantidad de Jaimas con las que nos topamos en el camino.
Comenzamos a adentrarnos en una zona militar en desuso ( o al menos así lo creíamos) donde nos encontramos unos tanques que hacían de blanco para la artillería.
Pudimos observar que la puntería no era la principar virtud del ejército marroquí puesto que únicamente había 2 impactos en los 3 carros de combate.
Después de cruzar un fuerte antiguo conocido como Aoereora, descendimos a la playa e intentamos infructuosamente subir una enorme duna de 100 m de altura, cosa que resultó ser imposible.
Tratamos de batir un nuevo record personal: ¿Cuál sería la velocidad máxima a la que podríamos conducir sobre la playa? Para ello, teníamos que mantenernos lo más próximo posible al agua pero sin tocarla, que es la zona donde más compacta se encuentra la arena. Llegamos a sobrepasar los 180 km/h. ¡Toda una experiencia! Considerando que en nuestro país probablemente hubiésemos sido detenidos. En un momento de sobre excitación, empezamos a navegar con el coche, llegándose a mojar la centralita, con lo que se nos paró el motor. Según iba subiendo la marea, subía también nuestra adrenalina ya que el motor seguía sin arrancar. Finalmente después de insistir conseguimos arrancar el motor y salir escopetados de la playa. La marea tardó meramente unos 15 minutos en engullir lo que quedaba.

Comenzamos a ascender, entrando otra vez en zona militar donde casi nos arrolla un camión del ejercito que parecía haberse picado con nosotros. Comenzamos a darnos cuenta que se empezaban a cercar con muros de piedra superpuesta unas las plantaciones de chumberas. Considerando que dentro del cerco apenas había espacio suficiente para darle otra utilidad como albergar animales, es sorprendente el trabajo faraónico del cercado, puesto que literalmente parecía haberse construido para proteger unas plantas.
Tras pasar un pequeño poblado llamado Fuumassaka , fuimos acogidos por una familia Bereber donde disfrutamos de su hospitalidad. Nos invitaron al te, nos mostraron cómo hacían el pan, e insistieron en que nos quedásemos a almorzar un Tajin aún no teniendo suficiente comida para todos. La hospitalidad y humildad de ésta gente con unos desconocidos, es una lección difícil de olvidar que uno se lleva en el corazón de éste viaje.
En una cala antes de llegar a Sidi Ouarzik, pudimos visitar un carguero encallado en la playa desde hace 15 años. Los rumores locales dicen que lo encalado para cobrar el seguro.

Abandonamos la pista antes de llegar a Sidi Ifni, donde continuamos por una serpenteante carretera de unos 150 km hasta llegar a Essaouira al anochecer. Una vez en la medina, pudimos unirnos al ajetreo de personas y disfrutar de la mezcla de olores de las diferentes especias. Entramos en un herbolario donde el vendedor además de ser el líder de una banda de rock marroquí con varios discos publicados, nos engatusó y degustamos el típico Té- Royal, compuesto por más de 20 especias diferentes que son mezcladas casi al azar entre las que se incluyen rosa, jengibre, pimienta, canela raíz, cárdamo y otra muchas que son desconocidas en nuestra cocina española.
Como venía siendo habitual en éste viaje, despedimos el día con otra puesta de sol digna de película….

CRÓNICA — Etapa 7: Essaouira – Tánger – Algeciras
Pernoctamos en una antigua casa de labranza similar a un cortijo llamado Hotel Villa Damonte. Desde el exterior, el hotel no llama mucho la atención, pero es cuando uno cruza su puerta principal, que se sorprende por la originalidad de su diseño interior. Las habitaciones rodeaban un patio rectangular, en cuyo centro se encuentra una fuente y su techo se encuentra cubierto por una lujosa Jaima Real con franjas verdes y granates y sus grabados dorados.
Lo más sorprendente del hotel es que no existen 2 habitaciones igualmente decoradas. Así mismo, las habitaciones no se asignaban, se elegían. Únicamente había que mirar si la llave colgaba en la puerta y si la habitación te gustaba, te la quedabas.
Decidimos despertarnos pronto debido a que la noche anterior nos quedamos con las ganas de explorar Essaouira, famosa por ser puerto de abastecimiento de Piratas Portugueses.

Después de aparcar en el puerto, notamos el ajetreo de los pescadores con sus carretas recién cargadas desde los barcos que se dirigían al centro. Decidimos seguirles tomando una de las avenidas principales. Con cierta frecuencia, la calle estaba cruzada por un muro con arcos. Lo curioso que no hay dos muros iguales en el recorrido de la calle.
El bullicio aumentaba conforme nos adentrábamos en el corazón de la ciudad, hasta llegar a su apogeo en una pequeña plaza donde se instaló el mercado. En la misma se podía ver desde la preparación de los pescados, elaboración del pan, hasta una tienda especializada en especias diversas.

Como anécdota, encontramos una plaza cubierta donde había un piano de cola negro. Mas tarde descubriríamos que por las noches se celebraba un certamen de Jazz. ¿Quién se lo podía imaginar?
De regreso al aparcamiento, caímos en la tentación de probar el desayuno “Essouirense”, que consistía en una tortita de pan con aceite de oliva y te.
El tiempo se nos había echado encima sin darnos cuenta habíamos pasado 3 horas en el mercado. ¡Eran las 11h y aún nos quedaban 640 km por cubrir!.
Emprendimos el camino al estilo Carlos Sainz y llegamos a Tánger con 15 minutos de margen para tomar el Ferry de regreso.
Aunque lo bueno y breve dos veces bueno, todos estábamos algo tristes porque se acababa el viaje. Tras comentar las anécdotas del mismo y tomarnos un café como dios manda, algunos ya empezábamos a hablar de la próxima ruta en Navidades. ¡Animo que ya queda menos!
Nos despedimos al cruzar la frontera, sabiendo que teníamos nuevas amistades y con la seguridad de que nos volveríamos a ver pronto.

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