IV Travesía Kobe Motor 2006

Fechas
Diciembre 2006
Lugar
Para la realización de esta travesía nos planteamos hacer algo diferente, ya que varios participantes, que ya han estado más veces en Marruecos, nos pedían algo distinto. Sin embargo teníamos claro que no íbamos a organizar ningún evento competitivo, pues, según algunos comentarios del año pasado, la competición crea a los participantes un punto de stress y ansiedad que hace que realmente no disfruten de los paisajes, las gentes …. en fin del viaje en sí.
Con este planteamiento se nos ocurrió hacer una modalidad que básicamente consistía en que los participantes, agrupados en equipos, seguían las mismas reglas de navegación y recorrido de etapa que si estuviesen en competición, pero sin puntuación alguna, y con el único límite de tiempo establecido por la hora de la cena en el hotel de fin de etapa.
Así pues, en esta IV travesía presentamos 2 modalidades:
- Modalidad ruta: los participantes disponían de un libro de ruta completo por cada una de las etapas, con waypoints suficientes, con mapa detallado de la zona y el track dibujado en el mismo y con el rutómetro con los símbolos e indicaciones adecuados.
Un total de 6 coches se apuntaron a esta modalidad, a los que se les asignó un coche de organización.
Ir en esta modalidad no significaba que todos los coches iban en caravana, detrás de la organización, sino más bien al contrario, es decir que los participantes iban abriendo y el coche de organización cerrando y controlando al grupo por emisora. De esta forma los participantes iban disfrutando de la navegación y utilización del libro de ruta. Para establecer un control total, se fijaban ciertos puntos de reagrupamiento.
- Modalidad aventura o Kobe Challenge Way: los participantes disponían de mapas 1:250.000 de las zonas por donde transcurría la travesía y de ciertos waypoints por cada una de las etapas. A partir de aquí, los participantes se trazaban su propio recorrido y se gestionaban el tiempo de la etapa, teniendo total libertad y haciendo las paradas que deseasen, teniendo en cuenta tan sólo la hora de llegada al hotel de destino. Por seguridad, se pedían dos requisitos a los participantes de esta modalidad: que formasen equipos de al menos 2 coches y que cada equipo tuviese un teléfono satélite, para tener comunicación con la organización en todo momento.
18 coches se apuntaron a esta modalidad, con 7 equipos: 1 de 4 coches, 2 de 3 y 4 de 2, aunque 2 de estos últimos se reagruparon en otro de 4.
2 coches de organización se asignaron a esta modalidad, cubriendo puntos clave de cada etapa y controlando que los participantes pasaban por los waypoints de paso obligado (cuando los había) y por los puntos de fin de tramo de etapa. Estos coches disponían de teléfono satélite, por si fuese necesario contactar con cualquier equipo ante un imprevisto.

Antes de comenzar, os dejamos el espectacular salto de Nico en las dunas.
(Un consejo: no intentes hacer lo mismo … puede ser peligroso!!! )
RECORRIDO
El recorrido fue uno de los clásicos, aunque con algún paso novedoso y diferente a lo habitual. Un total de 61 personas (de las cuales 5 eran niños) y 27 coches (de los cuales 3 eran de organización) formamos esta travesía.

– Viernes 1:
Nos dimos cita en Algeciras, para coger el barco de las 7 de la tarde. De los 27 coches, tan solo 2 no pudieron coger este barco: uno de ellos ya estaba previsto (por razones de trabajo cogería el primer barco de la mañana siguiente) y el otro no llegó a tiempo y cogió el barco de las 10 de las noche.
Después de una travesía del estrecho muy, pero que muy movida, llegamos a Ceuta y sin perder tiempo nos dirigimos a Marruecos. Pasamos los trámites fronterizos en un tiempo razonable, teniendo en cuenta todos los que éramos y llegamos al hotel de Restinga a muy buena hora para cenar.
– Sábado 2:
Al día siguiente nos esperaba una larga etapa de enlace por carretera, hasta Er Rachidia. Para agilizar el grupo, empezamos ya a aplicar las modalidades, así que la organización acompañó a los participantes de modo ruta, mientras que los participantes de modo aventura hacían el enlace por libre, agrupados en los respectivos equipos.
– Domingo 3:
Ya comenzaba ya la primera etapa de pista. Al poco de salir de Er Rachidia, a unos 20 km, tomamos una pista que nos llevaría al mirador de la clásica pista del Dakar. En la primera parte del recorrido algunos caminos estaban muy rotos y otros simplemente habían desaparecido, debido a las lluvias torrenciales del pasado mes de mayo.
El punto de comida y waypoint de paso obligado para modalidad aventura era el oasis que hay después de la bajada del control militar. Los participantes de aventura llegaron después de haber disfrutado de un buen tramo donde tuvieron que afinar su habilidad para navegar y encontrar el único paso que da acceso al oasis.
Después de la comida, seguimos ruta hasta las dunas de Erg Chebbi, donde nos alojaríamos en el albergue Tombouctou. En este tramo pudimos ver cómo el oued de arena que da acceso a las dunas ya no es de arena en una gran parte, sino de piedras, y además descubrimos un gran lago (con agua) al norte de las dunas!!!
– Lunes 4:
Este era el día dedicado a las dunas. Alguno empezó la jornada muy, pero que muy pronto, ya que madrugaron para ir a ver amanecer a las dunas en camello.
El fin de etapa sería el albergue Erg Chebbi, situado a 6 km al norte del Tombouctou. Todos nos dirigimos al albergue, para dejar allí los equipajes y de esta forma descargar de peso los coches. Antes de nada dimos un par de cursos teórico-prácticos sobre conducción en arena a aquellos que no tenían experiencia.

El objetivo de la etapa era bordear las dunas y atravesarlas, primero por el norte de las mismas y luego por el paso del Dakar de 2006 a la altura de Merzouga.
Después del día, sólo algún equipo de aventura hizo todos los waypoints de las dunas, pero eso no importaba, sino que lo realmente importante era que habían disfrutado de una etapa maravillosa e inolvidable, conduciendo en ese terreno mágico y envolvente: las dunas.
Jacobo, el médico de la organización, hizo una cura impresionante a un nómada bereber, en el interior de las dunas, que tenía una herida muy fea en una pierna.
Cuando el sol caía, fuimos a Rissani a repostar y a hacer alguna que otra compra y luego, después de la excelente cena que nos preparó nuestro amigo Zaid, disfrutamos de un buen momento de música en vivo y una deliciosa queimada que nos preparó Meterorito.
– Martes 5:
Este día teníamos una de las etapas largas …. nuestro destino era Zagora.
Después de desayunar nos pusimos en marcha, rumbo a Taouz, donde había que hacer un paso trialero, que para algún equipo de aventura supuso una trampa, ya que el terreno estaba muy roto y si no se elegía bien el paso, había que retroceder y hacer el paso pegado a una montaña.
Cuando llegamos a Remlia pudimos observar que el paso por el oued de siempre ya no existía …. estaba completamente roto, teniendo que coger otro que sale atravesando el pueblo … con todo, hubo un equipo que atravesó el oued por la parte rota, haciendo un paso trialero muy técnico.
El punto de comida era la Villa de Tafraute, que además era waypoint de paso obligado para todos los de aventura. Todos los participantes salían para cubrir el último tramo según iban acabando la comida, excepto los 2 coches de organización del grupo de aventura, que esperaron al equipo más rezagado, que llegaba un poco tarde, después de dar una vuelta considerable.
A la mayoría de los equipos de aventura se les hizo de noche (en diciembre anochece muy pronto) antes de llegar a un desvío para coger el paso entre montañas entre Tagounite y Zagora, lo que hizo que les costara mucho coger este paso y que algunos decidiesen no cogerle y acceder a la carretera directamente por Tagounite.
En fin, después de una larga pero bonita y entretenida etapa, todos llegamos a Zagora, alojándonos en el encantador hotel Palais Asmaa, donde nos esperaba nuestro amigo Mohamed “el gordito” para revisar nuestros coches y hacer los retoques necesarios a las sufridas mecánicas.
– Miércoles 6:
Etapa tranquila, ya que nuestro destino era Mhamid.
Se respiraba cierta tranquilidad en los participantes (necesaria después de la etapa anterior), que se tomaban su tiempo en Zagora para repostar los coches, para ir al taller de Mohamed, para hacer típica foto en el cartel de Tombouctou, etc, etc.
El primer tramo de pista nos llevaba a la carretera de Tagounite, dejando el palmeral del Draa a nuestra izquierda. El segundo tramo lo cogíamos en Tagounite, atravesando el palmeral y haciendo una pista muy poco conocida, que accede directamente a Mhamid por el sur, evitándonos la carretera.

Algunos llegamos pronto a Mhamid y nos dio tiempo a ir a las dunas de Lihudi a “jugar” un poco con la arena.
Nos alojamos en el hotel de nuestro amigo Julián, Kasbah Azalay, quien, como siempre, nos preparó una cena deliciosa.
– Jueves 7:
Otro duro día. Nuestro objetivo era Ouarzazate, con 2 tramos de pista y 1 de carretera.
Nada más desayunar procedimos a la clásica foto de grupo y nos pusimos en marcha, rumbo a las dunas Chegaga, que bordeamos. Después nos adentramos en el lago Iriki, sorteando las trampas de barro que había y viendo, con gran asombro, las grandes extensiones de hierba verde en el lago … nunca lo había visto así.

En Foum Zguid tomamos la carretera durante unos 80 Km, y en Tazenakht tomamos una pista de montaña que nos llevaría a Ouarzazate, después de pasar por unos lugares preciosos, donde pudimos disfrutar de paisajes de montaña únicos.
– Viernes 8:
Empezábamos el regreso. Todos los participantes hicieron el primer tramo de pista, desde Ouarzazate hasta el ksar de Ait Benhaddou. Desde aquí unos decidieron ir por carretera a Marrakech, para tener tiempo de hacer alguna compra, mientras que otros, la mayoría, hicimos la ruta de las kasbahs (el antiguo paso de las caravanas), que sale a Telout y luego al alto del Tizi-n-Tichka.
Después todos a Marrakech, donde tuvimos la entrega de premios y sorteo de regalos antes de la cena …. y aún dio tiempo a hacer una visita a la Plaza.
– Sábado 9:
El regreso, hasta Ceuta y luego a Algeciras …. y fin de viaje!!!!
Todos los comentarios de los participantes han ido por la línea de que esta modalidad ha gustado mucho, que realmente han disfrutado en este viaje, que han podido ir el ritmo que se marcaba el equipo …. y alguno ya está contando los días que quedan para le próxima travesía Kobe.
En Raid Aventura, aunque aún queda mucho, ya estamos pensando en el recorrido para la próxima edición y, por supuesto, en repetir las dos modalidades, con alguna mejora que hemos visto que se puede aplicar.
Desde la organización queremos agradecer la participación y toda la implicación positiva mostrada por parte de todos los componentes de los diferentes grupos y equipos.
CRÓNICA de JAVIER DEL CASTILLO
Por fin, tras un par de años en que diversos problemillas laborales no nos dejaron acudir, esta vez por fin pudimos cuadrar todo para asistir al viaje a Marruecos¡!!. Tras la reunión en Kobe, nos reunimos los miembros del equipo para preparar todo lo necesario en casa de Federico (el nuestro, no el jefe) y Elena. Tras comprobar que Federico se había currado todo lo necesario en cuanto a “PGS”, waypoints, etc. y comprobar que no nos perderíamos (que ilusos ¡!), empezamos con lo más importante: organizar la comida. Que si pasta fresca o fabadita, que si jamón del güeno o paté, que si cava o beafeter… tampoco falto la logística: platos, vasos y demás familia… todo ello gracias a Teresa y Alejandro…

Tras terminar lo preparación, fuimos a organizar el minúsculo maletero de nuestro 70, para lo que, taladradora en ristre, llenamos el maletero (y otras cosas) de agujeritos para atornillar tiradores y atarlo todo…!qué bien nos quedó ¡ (o eso pensábamos).
Por fin llego el ansiado día, en el que para conseguir llegar a Algeciras a la hora prevista, nos pegamos un madrugón del copón y fuimos viendo como uno tras otro, nos adelantaban todos los coches de la ruta… ¡¡¡nos vengaremos en el desierto!!!..
En el puerto de Algeciras empezamos a tomar conciencia del viaje, al “decorar” los coches para la aventura y tras los interminables tramites aduaneros, llegamos al hotel Karia Kabila en Restinga (vaya hotel, casi nos quedamos allí¡!).
Al día siguiente, tras el primer “griffing” y una interminable etapa asfaltada, de repente un pueblo suizo (Ifrane), un bosque de cedros y monos, unas im-presionantes vistas del Atlas (a algunos incluso les nevó)…, llegamos a Er Rachidia. Alarmados por el olor a gasóleo en nuestro coche, descubrimos el efecto secundario de los agujeritos del maletero!!! además de permitir atar perfectamente el equipaje, nos “permitían” ir tirando el gasóleo sobrante e inundar todo el coche de un insoportable olorcillo a gasolinera … Tras consultar con Fede, decidimos tratar de aguantar hasta Zagora, donde “Mohamed el gordito” nos arreglaría el desaguisado… eso sí, Fede prometió no decir una palabra del tema, pero como todos sabéis, no cumplió su promesa… Luis, me tienes que explicar como has conseguido instalar esos “gachetocajones” en el maletero del 100 sin cargarte nada.

En el segundo “griffing” empezaron los problemas: hala, un par de waypoints y a correr!!!… Empezamos a ponernos nerviosos porque, excepto Federico (el nuestro) no teníamos ni idea de lo que nos esperaba ¡!… Eso sí, nosotros en Aventura… nada de seguir la ruta… si, si ¡!…que si vamos por aquí o por allí, que si qué punto es este, que si esto es un río o una montaña, … después de un rato tratando de ubicar los puntos mediante escuadra y cartabón, Federico tiró de “tesnología” y con el portátil nos organizó la etapa en un periquete. Por fin, tras más de 1.200 km. desde casita pisamos tierra y en el primer cruce de pistas nos confundimos… coño!!, estaba sin señalizar. Rápidamente, gracias a las indicaciones de Federico por la emisora, volvimos al camino correcto y poco a poco fuimos habituándonos a la nueva situación… y poco a poco nos fuimos enganchando al desierto… Tras un par de paradas para admirar el paisaje, vadear el primer oued, hacer fotos al primer rebaño de dromedarios, (hombre ¡!, dromedarios, qué nombre mas güay pal grupo…), llegamos a un impresionante cortado que nos permitía divisar, allí a lo lejos, el famoso “oasis de los huevos fritos”, nuestro siguiente destino. Sí, sí, pero a ver por dónde coño bajamos estos cortados!!… Tras rodearlos escrupulosamente, descubrimos que no había más paso que el previsto por la organización, (eso sí, intentarlo lo intentamos concienzudamente).

Coincidimos con un grupo de moteros con el mismo destino que nosotros, así que… nueva estrategia…¡a seguirlos!… Una vez en el oasis, ¡¡¡que pasada de oasis!!!, la primera comida campestre… sacamos el camping gas y preparamos una super-fabada asturiana + bocatas de jamón ibérico (gracias a la madre de Elena, qué ricos sabían en el desierto ¡!!)… y café bombón, todo un lujo asiático…

Al día siguiente: lección de dunas. Después de una mini-clase, nos emocionamos creyendo que ya lo teníamos dominado ¡!! Tras empanzarnos en todas ellas, decidimos, como no, pasar de seguir a Fede y tratar de seguir nuestro camino. Así conseguimos nuestro record ¡!!, ni un solo waypoint pisado ¡!!. Eso sí, un sendero de dromedarios nos abrió el camino… (está decidido: nos llamaremos los dromedarios). E igual que nos lo abrió, nos lo cerró, al desaparecer las huellas y aparecer las cagadas… caímos en una olla de la que casi no salimos ¡!!. Entonces decidimos cambiar el nombre por el definitivo: LA CAGADA DEL DROMEDARIO…mucho más apropiado… Tras una inclinada lateral que nos acojonó por hacer caso a Inma (si el coche quiere ir pa’bajo hay que tratar de llevarle pa’rriba) y de ver un impresionante vuelco de un 80 de la “Sahara Aventura”, decidimos sacar la manta jordana de Elena y …unas cervecitas pa tranquilizarnos. Después de comer pusimos rumbo directo al hotel, así que no pisamos ni un waypoint ¡!.. Pese al día que tuvimos, nos enamoramos de las dunas!!!… ya queremos volver!!!… eso sí, en mobilette, que los moritos llegan a todos lados sin empanzarse…


En el hotel Kasbah Erg-Chebbi disfrutamos de la mejor comida del viaje gracias a la mujer de Zaid, que nos deleito con unos maravillosos tajines de cordero y de pollo.
Como la siguiente etapa nos daba miedo digo respeto, tardamos en prepararla aprendiendo del día anterior, para evitar despistes… por lo que salimos los últimos del hotel, pero claro, como íbamos bien preparados, en Taouz nos metimos en un cuartel militar. Tas tratar de cortar por un complicado paso en el que se quedaron clavados en un oued de barro unos cuantos coches… (aunque Meteorito sí pasó) utilizamos un nuevo método: el MIC, ¿lo conocéis? ¿lo usasteis?. Así un Morito nos Indicó el Camino (ver fotos de Federico)…

Volvimos al pueblo y descubrimos el paso trialero que daba acceso a una impresionante e interminable llanura rodeada de dunas en las que nos internamos un poquito. Después de comer y tras encontraros con Carlos “el ibicenco” averiado y tener un pinchazo en nuestro grupo, se nos echaba la noche encima en los controles militares. Para evitar perdernos decidimos seguir a los Buhitos que nos metieron en una divertida ratonera junto al río, que no salía ni en el mapa ¡!!. Poco después nos sacaron de allí increíblemente y conseguimos llegar a Zagora por fin, tras aprender cómo usan la emisora los profesionales: nada de flechitas ni tira pa’lla… Gracias Buhitos ¡!! Fue el principio de una nueva amistad ¡!.
En Zagora, el concesionario de Kobe Motor (Mohamed el Gordito) nos arregló los agujeritos del depósito (Fran, a ver si aprendes de los precios de Mohamed y de la posibilidad de regatear el precio de las reparaciones¡!).
En la siguiente etapa, después de que Federico hijo se trago el único árbol de todo el recorrido para desesperación de Federico padre, por fin devolvemos el favor a los buhitos invitándoles a un aperitivo en medio de las dunas que terminó con nuestras provisiones de cervezas ¡!! Sacamos de nuevo nuestro camping gas y disfrutamos de un exquisito plato de pasta fresca. También coincidimos con Meteorito y compañía, que iban mucho más preparados que nosotros y se clavaron una fabada y una botellita de Viña Tondonia… joder como nos cuidamos !!!.
Tras visitar Mhamid, su palmeral y su impresionante Kasbah aún viva, meternos en una acequia por admirar el paisaje y empanzarnos en varias dunas, terminamos la etapa y entre gin-tonic y gin-tonic, Nico nos enseñó su im-presionante salto ¡!! ¿lo visteis?.

La siguiente etapa, muy arenosa, nos llevó entre dunas al lago Iriki, donde brindamos con Cava catalá (qué buena idea Elena ¡!)… estábamos rodeados de un paisaje impresionante y pudimos poner a tope los coches y descubrir los sustos repentinos que nos daban los saltos … y en uno de estos Nico se quedó ¡!! Vaya equipazo de mecánicos que con ingenio y una radial salieron del paso y de la inmensidad del desierto…
Ya se iba acercando el fin del viaje y estábamos ya de subida… la etapa de más kilómetros por carretera, aunque algunos optamos por meternos por la ruta de los caravanas, una pista que se suponía era fácil y no tenía barrancos… menos mal que era fácil ¡!! La verdad es que los paisajes eran impresionantes y los pueblos en los valles con oasis una maravilla… kasbahs antiguas que se integraban en el paisaje y en los colores de la tierra… multitud de niños al pasar por cada pueblo… Los niños nos impresionaron porque no tenían apenas nada e iban descalzos, pero tenían unos ojos superexpresivos y unas sonrisas de oreja a oreja… En fin, la última etapa del Marruecos profundo y ya llegamos a medio-civilización: llegamos a Marrakech. ¡Qué ciudad más viva ¡!! Lástima no tengamos más tiempo para disfrutarla… bueno, en otro viaje será…

El viaje tocaba a su fin y antes de la cena hubo la reunión final, con discursitos de Fede y Nico y una edición de premios especiales al mejor bricolagista, al más manitas preparando el coche, a la familia aventurera, al más solidario, al que venía de más lejos…. ¡ vaya sorteo de premios ¡!! Algunos ya tienen plaza asegurada para el próximo viaje, qué suerte ¡!
La última etapa de transición por carretera de Marrakech a Algeciras se convirtió en nuestra aventura particular y aunque no forma parte de la ruta propiamente dicha, os diremos que rompimos el buje de la rueda delantera derecha digo izquierda. Estábamos a 15 km de Rabat. Con la rapidez que en el desierto aparecía el de la mobilette, apareció una grúa en la autopista. Pero empezó a complicarse el tema y tras 10 minutos la grúa que nos llevaba al taller se quedo sin gasoil y tuvimos que rellenarla con nuestro jerrican.


Descubrimos el auténtico tráfico marroquí al viajar 4 veces de Rabat a Casablanca con el mecánico que sólo hablaba árabe, en un 4 latas desvencijado que aprovechaba el rebufo para adelantar, bien por la derecha bien por la izquierda y todavía no sabemos si le funcionaban los frenos porque no los utilizó en todos los viajes ¡!!… Tuvimos que buscar entre los impresionante desguaces de Casablanca (que maravilla para los aficionados: motores, piezas, transmisiones, carrocerías, todos los modelos de coches, camiones, mobilettes, grúas…) las piezas adecuadas y poner en práctica nuestros capacidades en el arte del regateo para comprarlas… Ese día valoramos muchísimo la maravilla de los hoteles de la ruta, al tener que pernoctar en Rabat en un impresentable hostal…no os contamos más por no ser desagradables…
Así, tras alargar la aventura hasta el domingo al no conseguir terminar la reparación a tiempo, conseguimos pisar el último waypoint el domingo a las 21:00 horas y volvimos pa’spaña, por fin ¡!! Vaya cambio ¡!! Autovías con varios carriles y arcén, con líneas bien pintadas, con reflectantes, señales de tráficos y farolas ¡!!…
Para terminar esta crónica quiero cumplir con el compromiso adquirido y cantar el grito de guerra de nuestro equipo:
¡¡¡!!OPA …YOVIASEUNCORRAAAA… CON DROMEDARIOOOOOOS, OPA ¡!!




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