Rumanía, Cárpatos y Transilvania 2006

Fechas
Agosto 2006
Lugar
Este año decidimos dar la opción de hacer una ruta 4×4 diferente, fuera de los circuitos tradicionales de África, eligiendo como destino Rumanía, con la idea de atravesar los Cárpatos y Transilvania.
Un total de 24 personas en 9 coches (aunque uno de ellos se tuvo que quedar en Venecia, camino a Rumanía) formamos esta primera expedición que organizábamos, junto con Rutas y Travesías, a tierras rumanas, contando con la presencia de nuestros guías locales Mircea y Mirela.
En esta ocasión la crónica no la escribimos nosotros, sino Victoria, que amablemente ha contribuido con su relato, que publicamos íntegramente.

Esta crónica ha sido realizada por Victoria López, que viajaba con su familia al completo (Vicente, Patricia y Silvia) en su Toyota Rojo.

SÁBADO, 5 DE AGOSTO
Por fin hemos conseguido llegar a las 11 de la noche a nuestro destino, el hotel en Baile-Felix, cerca de la ciudad de Oradea, a sólo 14 kilómetros de la frontera húngara. Llegamos tan tarde porque la espera para poder pasar la frontera entre Hungría y Rumania ha sido de más de tres horas.
Lo cierto es que el viaje empezó para nosotros tres días y 2.800 kilómetros antes, cuando salimos de Madrid, junto a Federico, Luis y Ruth, aunque más tarde se nos unió Alberto, que había tenido problemas con su coche el día anterior y tuvo que solucionarlos en el último momento. Cuando llegamos a La Junquera nos estaban esperando Ricardo y Susana, que también iban a hacer el viaje hasta Rumania con nosotros porque la mayor parte de los integrantes de la ruta había salido de Madrid en los días anteriores, con la intención de hacer turismo por Europa.
El primer día nos hicimos de un tirón 1.100 km, parando a dormir en un hotel de la autopista cerca de Aix en Provence.
La mañana siguiente madrugamos con la intención de hacer 1.100 ó 1.200 kms, lo que nos iba a resultar imposible debido al intenso tráfico en la autopista que bordea la Costa Azul y a la cantidad de peajes por los que tuvimos que pasar y en los que siempre se formaban retenciones. Una vez que llegamos a Génova y dejamos la costa, la marcha empezó a ser más rápida, por lo que pensábamos que sería posible llegar a buena hora a Eslovenia, que era donde habíamos pensado hacer noche.
A la salida de Venecia se unieron a nosotros Paco-Pilar y Jesús-Manoli, éstos últimos ya sin su coche, que habían tenido que dejar en un taller en Venecia, después de que tuvieran una salida de carretera.
Lo peor del día : las retenciones en la autopista a la salida de Venecia, debido a la gran cantidad de coches que por ella circulaban el viernes por la tarde : italianos en salida de fin de semana, sumados a una gran cantidad de emigrantes que acudían a sus países de origen a pasar las vacaciones.
Llegamos muy tarde a Liubliana, capital de Eslovenia, donde tuvimos problemas para encontrar alojamiento. Al final pudimos dormir en un hotel, pero, debido a lo tarde que era, no nos quedó más remedio que improvisar la cena en los coches a la romántica luz de las farolas del aparcamiento del hotel.
Por fin hemos conseguido llegar a las 11 de la noche a nuestro destino, el hotel en Baile-Felix, cerca de la ciudad de Oradea, a sólo 14 kilómetros de la frontera húngara. Llegamos tan tarde porque la espera para poder pasar la frontera entre Hungría y Rumania ha sido de más de tres horas.
Lo cierto es que el viaje empezó para nosotros tres días y 2.800 kilómetros antes, cuando salimos de Madrid, junto a Federico, Luis y Ruth, aunque más tarde se nos unió Alberto, que había tenido problemas con su coche el día anterior y tuvo que solucionarlos en el último momento. Cuando llegamos a La Junquera nos estaban esperando Ricardo y Susana, que también iban a hacer el viaje hasta Rumania con nosotros porque la mayor parte de los integrantes de la ruta había salido de Madrid en los días anteriores, con la intención de hacer turismo por Europa.
El primer día nos hicimos de un tirón 1.100 km, parando a dormir en un hotel de la autopista cerca de Aix en Provence.
La mañana siguiente madrugamos con la intención de hacer 1.100 ó 1.200 kms, lo que nos iba a resultar imposible debido al intenso tráfico en la autopista que bordea la Costa Azul y a la cantidad de peajes por los que tuvimos que pasar y en los que siempre se formaban retenciones. Una vez que llegamos a Génova y dejamos la costa, la marcha empezó a ser más rápida, por lo que pensábamos que sería posible llegar a buena hora a Eslovenia, que era donde habíamos pensado hacer noche.
A la salida de Venecia se unieron a nosotros Paco-Pilar y Jesús-Manoli, éstos últimos ya sin su coche, que habían tenido que dejar en un taller en Venecia, después de que tuvieran una salida de carretera.
Lo peor del día : las retenciones en la autopista a la salida de Venecia, debido a la gran cantidad de coches que por ella circulaban el viernes por la tarde : italianos en salida de fin de semana, sumados a una gran cantidad de emigrantes que acudían a sus países de origen a pasar las vacaciones.
Llegamos muy tarde a Liubliana, capital de Eslovenia, donde tuvimos problemas para encontrar alojamiento. Al final pudimos dormir en un hotel, pero, debido a lo tarde que era, no nos quedó más remedio que improvisar la cena en los coches a la romántica luz de las farolas del aparcamiento del hotel.
Al día siguiente madrugamos porque todavía nos quedaban 800 kms para llegar a nuestro destino; sin embargo, a primera hora de la mañana, nada más coger la autopista con dirección a Zagreb, comienzan las primeras retenciones. El resto del día tuvimos una marcha bastante buena, pasamos sin problemas las fronteras de Croacia y Hungría, parándonos a comer nada más pasar Budapest, a tan solo unos 300 kms de nuestro destino.
Parecía que íbamos a llegar pronto, ya que a las 18,30 habíamos llegamos a la frontera de Rumania, pero no pudimos pasar hasta las 21,30 h., lo que sumado a que teníamos que añadir una hora por el cambio de horario, llegamos a nuestro hotel pasadas las 23 horas.
Allí nos estaban esperando el resto de los integrantes de la ruta : Manolo y Lali, Emilio y Nuria, con sus hijos Nuria y Emilio; David y Mª José con los suyos David y Marcos, así como los guías rumanos, Mircea y Mirella, que nos iban a acompañar durante toda la semana.
DOMINGO, 6 DE AGOSTO
La organización nos ha dado tregua en el día de hoy y no hemos tenido que madrugar demasiado. Lo que han hecho ha sido ajustar el rutómetro eliminando el primer bucle sobre pista para que nos diera tiempo a llegar al hotel a una hora más o menos decente.
Después de cambiar los euros por la moneda local (leus) y echar combustible (aproximadamente un millón de leus) nos hemos puesto en camino, primero por carretera más o menos asfaltada, para después, y nada más pasar la ciudad de Beius, tomar una pista que nos iba a hacer ascender desde unos 200 metros de altura hasta los casi 1.400 a los que hemos llegado en algunos momentos. La pista está en mal estado, lo que no impide que nos crucemos con una gran cantidad de turismos con gente que está pasando el día en el campo.

El camino va ascendiendo entre espesos bosques de abetos en donde el protagonista principal del paisaje es el agua, ya que por todos los lados se ven cauces más o menos caudalosos.
Sobre la hora de la comida llegamos a una gran explanada en donde se ve mucha gente que está acampada, unos en tiendas de campaña o en pequeñas cabañas de madera, incluso han habilitado grandes toneles a los que les han puesto un tejadillo a dos aguas y ¡una puerta de pvc!. Paramos un poco más adelante a hacer nuestra primera comida en un collado entre montañas.

Después de la comida vamos descendiendo por grandes espacios abiertos de paisajes espectaculares, así como por caminos angostos que van estrechándose por las ramas de los árboles y que “rascan” las carrocerías de los coches a nuestro paso.
Durante todo el día hemos pasado por pequeños núcleos de población, que ni siquiera pueden ser considerados como aldeas. Son lugares que en invierno quedan aislados por la nieve, por lo que sus habitantes tienen que autoabastecerse, motivo por el cual aprovechan el verano para procurarse reservas de madera para poder calentarse en invierno; además, el ganado les sirve de base de su alimentación en forma de carne, leche, queso…

Ya cerca de del hotel nos encontramos con un camión que ocupa toda la pista y que nos impide el paso. Es un camión cargado de grandes troncos de árbol, que son descargados con muchísima habilidad por dos hombres que los tiran aparentemente sin ningún cuidado, pero que, una vez fuera del camión, quedan totalmente colocados en la cuneta del camino.
Con tiempo suficiente para descansar un poco antes de la cena llegamos al hotel situado en medio del campo, cerca del pueblo de Albac, en un prado al pie de las montañas y muy cerca de un riachuelo.
Kilómetros recorridos en el día de hoy 146.

LUNES, 7 DE AGOSTO
Madrugamos un poco más que ayer para poder aprovechar bien el tiempo, desayunamos y al poco tiempo de salir del hotel paramos en un pueblo cercano para comprar pan.
Enseguida tomamos una pista que va ascendiendo por la montaña a través de pequeñas aldeas que, según nuestro guía, están habitadas por gentes de origen alemán y belga, que huyen de sus lugares de origen buscando una vida más tranquila en estas apartadas montañas. ¡Otra cosa no tendrán, pero la tranquilidad no les tiene que faltar¡
Vamos pasando por pueblos que bien podían pertenecer al principios del pasado siglo, con gentes circulando en carros de caballos; incluso llegamos a un pueblo un poco más grande en donde han instalado un mercadillo, lugar en el que se venden objetos como menaje de cocina muy antiguo, ropa, zapatos, comida…, incluso hay un mercado de animales donde se venden caballos, ovejas, cabras, cerdos, vacas…

Después continuamos la marcha y a la hora de la comida paramos a comer a la entrada de un población al borde de un río, pero tenemos que comer deprisa y sin sobremesa, ya que el cielo se va oscureciendo por momentos y se pone a llover cuando estamos acabando la comida.
Por la tarde llegamos a un lago en donde hay gente acampada, no sin antes pasar por una pista que estaba bastante embarrada, donde nosotros nos quedamos atascados, por lo que no nos queda más remedio que recurrir a la fuerza del 80 de David que nos saca con la eslinga amablemente cedida por Ricardo, que es el primero que la ensucia.

Nuestro hotel esta noche es un viejo edificio más o menos rehabilitado, situado en un pueblo llamado Ighiu, en el que todavía la mayor parte de los vehículos que hemos visto circulando por la carretera son carros de caballos; además se ven vacas que van solas por la calle camino de sus establos y ocas en manada paseándose tranquilamente por el pueblo.
Kilómetros recorridos en el día de hoy 152.
MARTES, 8 DE AGOSTO
Esta mañana, cuando salimos del hotel, vamos directamente a una ciudad llamada Alba Iulia, antigua capital del principado de Transilvania en los siglos XVI- XVII. Repostamos en la gasolinera y más tarde tenemos tiempo libre para visitar el casco antiguo de la ciudad, pero no podemos hacerlo porque comienza a llover de forma intensa y nos tenemos que conformar con visitar la catedral ortodoxa de la ciudad, edificio que data de principios del siglo XX en donde fueron coronados los reyes de Rumania.
Salimos de Alba Iulia y nos dirigimos hacia Sebes, ciudad situada a sólo 16 kms , en donde esta vez visitamos su iglesia evangélica también acompañados por una lluvia que cada vez se va haciendo más intensa.

Los planes para el día de hoy consistían en comer en medio de alguna pista, pero eso se hace imposible porque cada vez llueve más, lo que hace que intentemos comer en un restaurante que a simple vista parece un lugar adecuado. Digo intentemos comer porque eso va a ser difícil. Pedimos para todos un menú tan complicado como carne de cerdo al grill, con ensalada y patatas fritas.
Esperamos dos horas y sólo han salido tres tristes filetes de cerdo, y digo tristes porque aparecen solitarios en sus platos, sin ningún tipo de acompañamiento. Después de mucho esperar Manoli se decide a entrar en la cocina para ver qué pasa con la comida y ve a dos muchachas que están desbordadas por tener que dar de comer a 24 personas, ya que en el restaurante no hay nadie más que nosotros. Las aprendices de camareras/cocineras están descongelando bajo el agua caliente la carne, mientras que en una sartén pequeña están friendo las patatas. Nuestra chef Manoli decide ponerse manos a la obra y organiza la cocina, mientras que las dos camareras están agobiadas mirando como ella hace la comida, al mismo tiempo que Pilar y algunas de nosotras servimos de camareras. Incluso se ve a Susana con la fregona en mano recogiendo agua en el cuarto de baño.
Conseguimos terminar de comer bastante tarde, por lo que incluso las nubes ya se han disipado y ha salido el sol. Ascendemos por pistas hasta la cima de una montaña, que es donde nos hacemos una foto de grupo todos vestidos con las camisetas de color verde que nuestro guía Mircea nos ha regalado. A continuación vamos siguiendo por caminos hasta la ciudad de Sibiu, en donde está situado nuestro hotel esta noche, no sin antes pasar por pistas muy embarradas, pero que hoy no dejan atascado a nadie.
Llegamos un poco tarde al hotel, con el tiempo justo para dejar las maletas y acudir a la cita de Federico en el aparcamiento a las 8,30, siguiendo sus indicaciones de ir bien abrigados y con las cámaras de fotos, para lo que será una cena sorpresa. Después de reunirnos nos está esperando un autocar que no sabemos dónde nos llevará. Atravesamos la ciudad de Sibiu y llegamos a un restaurante familiar regentado por una familia gitana, donde somos recibidos por niños vestidos con un traje regional rumano, que cantan canciones típicas, y que, en señal de amistad, nos ofrecen sal y un aguardiente casero hecho con ciruelas. El patriarca de la familia está preparando un guiso de carne y patatas que está realmente muy bueno. El complemento a esa magnífica cena serán los músicos zíngaros que cantan mientras cenamos.


Volvemos en el autobús al hotel contentos por la cena y por el buen momento vivido en casa de los gitanos.
Kilómetros hechos en el día de hoy 134.
MIÉRCOLES, 9 DE AGOSTO
Hoy es el día que está previsto que atravesemos los Cárpatos Meridionales o también llamados Alpes Transilvanos, dejando atrás la región de Transilvania para entrar en Valaquia. El camino de hoy está previsto que se haga por carretera asfaltada, lo que no impide que por la mañana nuestro guía Mircea se salga de la ruta y nos desvíe por un camino que nos hará vadear un río para inmediatamente seguir por la carretera prevista.
Poco antes de la hora de la comida llegamos a la cumbre de 2.000 metros en donde la temperatura ha bajado de forma significativa y hay mucha niebla, por lo que nuestra idea de comer allí queda pospuesta para hacerlo un poco más abajo, donde la temperatura ha vuelto a subir y ha salido un poco de sol.

Después de la comida campestre brindamos con cava catalán que, como buenos catalanes, han traído Ricardo y Susana, incluso han cargado con copas de cristal que una vez usadas y lavadas vuelven a ser envueltas en papel de periódico y guardadas.
La tarde se hace bastante pesada porque el camino se hace todo por carretera asfaltada, que en muchas ocasiones se rompe; además hay un tráfico bastante intenso de coches y camiones. Asistimos a la increíble visión de un camión grande que, en una carretera estrecha, llena de curvas y sin ninguna visibilidad, ni corto ni perezoso se pone a adelantar a una fila de coches, hecho que deja traumatizado a Paco que ve como un camión adelanta a su Mercedes 500 GE de más de 300 CV, algo que nunca podía haber imaginado.
Llegamos a nuestro destino en Moeciu bastante tarde y un poco cansados por la ruta. En este hotel será el único en el que vamos a dormir dos noches seguidas.
Kilómetros hechos en el día de hoy 271.
JUEVES, 10 DE AGOSTO
La ruta prevista para el día se hoy va a centrarse más en visitas turísticas que en circular por pistas. La primera visita de la mañana la hacemos al castillo de Bran, que es uno de los lugares más visitados de Rumania debido a la creencia que ese fue el hogar de Drácula. Lo que no es cierto ya que el príncipe Vlad Teppes, que inspiró el relato de Drácula, nunca vivió en ese castillo; sin embargo, la que fue su verdadera residencia está en otro lugar y totalmente en ruinas.
Llegamos pronto al castillo y el acceso está lleno de puestos de souvenirs, todos ellos relacionados con la leyenda de Drácula, pero también hay otros puestos en los que se vende artesanía típica de la región.

Ascendemos por un camino empinado hacia el castillo, lugar que, a pesar de datar de la Edad Media, está muy bien conservado, pero sus estancias y sus escaleras son lugares bastante estrechos, lo que hace que la visita sea un poco agobiante.
Salimos del castillo y nuestro próximo destino será la ciudad de Brasov, donde tenemos tiempo libre para visitar su casco histórico. Esta vez sin nuestra eterna acompañante la lluvia, ya que luce un sol espléndido. El casco histórico es bastante pequeño, en el que sobresale la iglesia llamada “negra” debido al incendió que sufrió a finales del siglo XVII, además de la plaza Sfatului, lugar en el que convergen una serie de calles comerciales, todas ellas peatonales que, a esta hora de la mañana, están muy transitadas.
Después de la corta visita continuamos la ruta. Lo primero que hacemos es ascender por una pista, no sin antes que nuestro guía levante la barrera, por lo que suponemos que debe de estar cerrada al tráfico. Subimos hasta la cima de un monte que domina la ciudad, al que sólo se puede llegar en teleférico y desde el cual hay unas vistas espléndidas de la ciudad. Descendemos por el mismo camino y poco antes de llegar a nuestro punto de partida decidimos montar nuestro comedor privado para el día de hoy : una explanada rodeada de árboles. Montamos las mesas, sacamos la comida y nos disponemos a comer, pero, y como viene siendo habitual, comienza a llover, por lo que no nos queda más remedio que terminar de comer dentro del coche, Eso sí, la lluvia sólo dura lo que nuestra comida y en el momento que acabamos vuelve a salir el sol.

Continuamos hacia nuestro siguiente visita que es la ciudadela de Rasnov, no sin antes pasar por una pequeña estación de esquí que está en la misma ciudad de Brasov. La fortaleza, hasta hace pocos años prácticamente en ruinas, está siendo restaurada y orientada a convertirse en un centro de interés turístico.
Recorremos la fortaleza y visitamos su pequeño museo etnográfico y tenemos varias opciones para volver al hotel: hacerlo por carretera o ir a través de pistas que nuestro guía ha preparado fuera del rutómetro. Y decidimos seguir la segunda opción y volvemos por caminos que están señalados para ser escenario de una carrera de motos de Enduro.
Kilómetros recorridos en el día de hoy 112.
VIERNES, 11 DE AGOSTO
Hemos llegado al punto más alejado de Oradea y empezamos el regreso al lugar de origen en Rumania. Ha estado toda la noche lloviendo con mucha intensidad, lluvia que nos va a acompañar durante buena parte de la mañana, aunque más tarde comenzará a despejarse.
Nuestro destino para el día de hoy es la ciudad de Sibiu, en la que dormimos hace dos noches, pero esta vez el retorno lo hacemos por otro camino de una forma más rápida.
Después de una parada corta en la ciudad de Campulung visitamos también el monasterio de Cozia que data del siglo XIV, uno de los muchos monasterios edificados en las orillas del río Olt, del que destaca fundamentalmente su iglesia con el Cristo Pantocrator en su cúpula, así como una fuente en la que los visitantes tiran monedas como en otras muchas fuentes, pero también se ven billetes flotando en el agua debido a que en este país los antiguos leus tiene muy poco valor.
Abandonamos la carretera y lo primero que hacemos es buscar un lugar en donde comer. Lo hacemos como es costumbre a la orilla de un río, para posteriormente seguir nuestro camino, esta vez por un pista es muy mal estado, donde algunos de sus tramos han desaparecido debido al arrastre de las aguas.


Por caminos circulamos toda la tarde y para agilizar un poco la marcha nos dividimos en varios grupos, que van alternándose a la hora de abrir pista. Poco antes de llegar al hotel nos reagrupamos al lado de un río, lo que algunos aprovechan para vadearlo y limpiar los bajos de los coches que están llenos de barro.
Llegamos al hotel con el tiempo suficiente para hacer una visita a la ciudad de Sibiu, aparcando los coches junto a la catedral ortodoxa, que visitamos por dentro. Se trata un edificio de estilo neobizantino, que sólo data de principios del siglo XX, que a la hora de nuestra visita está bastante concurrido. Proseguimos nuestro recorrido caminando por el casco histórico. A mi gusto, el más bonito de los que hasta entonces hemos visitado. Vemos por fuera la Iglesia Evangélica que está cerrada y llegamos a la Plaza Mica, rodeada de bellos edificios, algunos de ellos en proceso de restauración. De esta pequeña plaza parten una serie de calles peatonales muy animadas por la tarde. Animación a la que se suma Luis, que, con tres pelotas, se pone a hacer juegos malabares con unos artistas callejeros que están en la calle.

Volvemos al hotel para la cena.
Kilómetros recorridos 284
SÁBADO, 12 DE AGOSTO
Salimos del hotel y nos dirigimos a la casa de un artesano que fabrica sombreros en su casa, los más típicos son los que usan los pastores, se trata de pequeños sombreros muy duros, de forma cilíndrica y que no parece que se ajusten bien a la cabeza. Compramos algunos sombreros y continuamos camino.
Llegamos a un río y lo cruzamos encima de un antiguo trasbordador, que es manejado por un individuo cuya tarea es la de cruzar vehículos de una orilla a otra, aunque Mircea nos comenta que tan sólo unos kilómetros más adelante hay un puente que cruza ese mismo río. Sin embargo es curiosa la experiencia de hacerlo en una barcaza que no está propulsada por ningún motor, sino que aprovecha la corriente del río para avanzar transversalmente con solo girarla de una punta o de otra a favor de dicha corriente.
Nos paramos un momento para visitar las ruinas de unas termas romanas, que da autentica pena verlas tal y como están : llenas de basura, latas, botellas….

Dejamos para después de la comida lo que va a ser el plato fuerte del día. Primero llegamos a una zona de barro, en la que algunos de nuestros coches se quedan atascados y tienen que ser sacados con eslinga. Después, tanto por pista como fuera de ella, por medio del campo, llegamos hasta la cumbre de un monte, donde Mircea nos señala otro más alto, en el que hay unas antenas, y nos dice que vamos a subir hasta su cima.
Cuando llegamos a la base de la montaña parece que la subida no tiene una gran dificultad, pero nos equivocamos pues por el camino que estaba previsto que subiéramos sólo suben Mircea, Federico, David y Paco, porque la pista según van pasando coches se va rompiendo más y se va haciendo más difícil la ascensión. Nosotros subimos por un camino alternativo que sale a la izquierda y conseguimos por allí llegar a la cima sin dificultad, pero a medida que también se va rompiendo esa pista la ascensión va teniendo más dificultad. Al final conseguimos subir todos y tenemos que cambiar la ruta prevista que nos iba a llevar por la montaña fuera de pista porque, ¡y como todos los días¡, comienza a llover, lo que supone un peligro porque hay que circular por hierba en pendiente que puede resultar muy resbaladiza.

Tomamos un camino alternativo que nos lleva al hotel, situado en lo que parece ser una estación de esquí, un edificio bastante bonito y de nueva construcción y en la que degustamos una cena magnífica, aunque eso sí, y como todos los días, con sopa de primer plato.
Kilómetros recorridos 235
DOMINGO, 13 DE AGOSTO
Ya ha llegado nuestro último día por las tierras de Rumania y vamos en dirección a la ciudad de Baile Felix en donde empezó nuestro viaje.
Nada más salir del hotel tomamos una pista empedrada, donde nos encontramos con una manada de caballos, que, extrañamente, no se asustan de nuestra presencia, se dejan que nos hagamos fotos con ellos y hasta podemos acariciarlos tranquilamente. Continuamos nuestra ruta por una trialera en bajada con unas grandes piedras que cuesta esquivar y por caminos llegamos a la cueva de los osos, cerca de Chiscau, que alberga formaciones de estalagmitas y estalactitas de formas y tamaños variados, así como restos fósiles del oso de cueva, especie ya desaparecida. A continuación de la cueva de los osos visitamos un museo al aire libre de antigüedades de todo tipo, que alberga desde carruajes hasta útiles de cocina, pasando por una colección de banderas y ropa antigua.


De allí nos encaminamos hacia Brad con la intención de ver su Museo del Oro, pero no es posible porque está cerrado, por lo que no nos queda ya más remedio que buscar algún sitio para la que va a ser nuestra última comida campestre en Rumania. Nos desviamos de la carretera principal y tomamos una secundaria en la que nos encontramos un sitio para colocar nuestras mesas y poder comer. Después de la comida volvemos a brindar con el cava que aún le queda a Ricardo y continuamos nuestra marcha.
La organización nos da dos opciones, la primera es tomar la carretera general y llegar a nuestro destino el hotel de Baile Felix y la segunda, la que todos escogemos, es ir al hotel siguiendo el track que Mircea nos ha proporcionado. Empezamos, pues, la que será nuestra última travesía por pistas en Rumania, nos vamos turnando para abrir pista por caminos que en algunas ocasiones apenas se ven y que nos llevan por medio del campo. Entretenidos en seguir el track nos sorprende una tormenta bastante fuerte, lo que nos obliga a dejar la pista y llegar al hotel por carretera.

Llegamos al hotel con tiempo suficiente para poder darnos un baño en su piscina de aguas termales (30 ºC), algo realmente relajante, pues, aunque está lloviendo y hace fresco, dentro de la piscina se está de maravilla.

Después de la cena y hacer un poco de sobremesa, antes de irnos a dormir nos despedimos, ya que nosotros, junto a Federico, Luis, Alberto y Ruth vamos a irnos mañana por la mañana directamente hacia Madrid; mientras que el resto van a tomarse unos días de vacaciones en Budapest.
Kilómetros recorridos en el día de hoy 143
Kilómetros recorridos en la ruta por Rumania 1.480
LUNES, 14 DE AGOSTO
Nos levantamos muy temprano para poder salir pronto, ya que nuestro objetivo es el de llegar a Madrid en tan solo dos días, mientras que nuestro viaje de ida lo hicimos en tres jornadas. Para nuestro viaje de vuelta hemos cambiado la ruta que, aunque tiene aproximadamente 100 kms más que el de ida, nos evitamos el tramo tan pesado de los peajes de la Costa Azul.
El viaje de retorno lo hacemos a través de Budapest, Viena, Salzburgo, Innsbruck, Zurich, Ginebra, Lyon, y Nimes, donde enlazamos con la autopista que utilizamos en nuestro viaje de ida, que nos llevara hasta la frontera española de La Junquera.
El objetivo lo hemos podido cumplir, ya que el primer día paramos a dormir en Zurich y el segundo día cruzamos las frontera entre Francia y España aproximadamente a las 6 de la tarde, recibiéndonos con una fuerte tormenta al salir de Barcelona. Paramos a cenar pasada Zaragoza y aproximadamente a las 3 de la madrugada llegamos a nuestra casa.
Bueno, a todos os quiero dar las gracias por los buenos momentos vividos, pero en especial a Luis y a Ruth que han hecho que los “pequeños pajarillos”, en nuestro caso “pajarillas” se lo hayan pasado tan bien y no les importe volver a salir de ruta con sus padres.
Un beso muy fuerte y hasta pronto.

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