CRÓNICA -- Etapas 3 y 4: Tiznit - Smara - Tan Tan Este era el día que todos estábamos esperando y razón principal de la concentración. 700 km de desierto a completar en 2 días, llegando a cruzar la frontera marroquí y adentrándonos unos 150 km en el Sahara. Llegamos a estar por debajo del Aaiun. La gasolina sin plomo empezaba a escasear en la gasolineras, por lo que era primordial llenar los Jerrys y de abastecernos de alimentos y agua para estar 2 días por el desierto, también fue prioridad reparar el neumático antes de abandonar el asfalto.
Dejamos el GPS como apoyo suplementario para el caso de perdernos y tener necesidad de ubicarnos en el mapa. Aprendimos a navegar empleando el rutómetro oficial de la prueba. Como novatos, nos costó interpretar los símbolos y siempre nos parecía estar siguiendo correctamente las indicaciones......en el desierto todos los caminos se parecen...... Comprendimos a base de práctica la diferencia entre un Oued dibujado en forma redonda de uno rectangular. Después de varios saltos y botes, creíamos tener dominados los Oued. La ruta del Dakar se supone estar balizada con unos pequeños montículos de piedras pintadas en blanco.
Casi todos nos imaginábamos el Sahara lleno de dunas, la realidad es otra, jamás he visto tantas piedras juntas! Por el tamaño de algunas de ellas, pensábamos ¿no iremos a pasar por aquí?. Dicho y hecho..., justo cuando alguna tocaba los bajos del Montero con un estruendo tremendo... Nos quedábamos mirando el testigo de presión de aceite..... ¡Todo bien, seguimos! De vez en cuando, nos tropezábamos con restos testimoniales de los participantes del Dakar....una rueda de camión abandonada, restos de tubos de escape, silenciosos, algún amortiguador, etc. Lo que nos recordaba la dureza de la prueba impuesta sobre la mecánica y sobre los pilotos. Los participantes del Dakar tenían un máximo de 11 horas para completarla. Nosotros tardamos 2 días y apenas llegábamos a mantener una media de 24 km/h. Conforme se conduce la ruta, nos vienen preguntas de sobre la resistencia y la dureza de la prueba. Nosotros llegamos a partir el silencioso del Montero. Uno no llega a comprender como pueden estar semanas siguiendo éste ritmo a diario.
Pasando cerca de Goulmine, nos adentraríamos bordeando el Anti-Atlas a unos 2000 metros de altitud para adentrarnos entre valles, pisando lo que en el GPS parecía como un gran río. Es increíble poder observar la capacidad destructora que tiene un torrente de agua sobre el mar de rocas en los que estábamos conduciendo. En algunas pistas, el firme se refuerza con cemento para evitar que se lo lleve la riada. Juan Carlos y Maite seguían su carrera imparable por llevarse la medalla de “oro” en pinchazos. Algunos abrimos una porra para ver quién acertaba .... Otra anécdota sorprendente del día fue descubrir la ausencia de insectos hasta la puesta de sol. ¡Hace tanto calor que se esconden hasta los mosquitos! Estos únicamente salían de noche, invadiendo cualquier punto luminoso y demostrándonos una variedad que ni Darwin podía imaginarse. Los había de todos los colores y tamaños.
Después de una cena, muchos chistes y risas, fuimos cayendo dormidos poco a poco en el saco”
A la hora del almuerzo a unos 82 Km de Smara, llegamos a un CHOTT , que se extendería por unos 40 km donde volvimos a sacarle la carbonilla acumulada....
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